Beijing, el culmen de la gentrificación

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Beijing, el culmen de la gentrificación
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Sueños para pocos, trabajo para muchos

Análisis de un polémico artículo sobre Beijing tras ser censurado por desatar una tormenta de opiniones. El artículo describe Beijing como una ciudad enorme, superpoblada y cara, donde la vida se ha vuelto virtualmente insostenible.

(canción recomendada: Beijing, Beijing de Wang Feng, una oda a la capital de China)

La repercusión del artículo

El artículo, publicado por Zhang Guochen el día 23 de Julio en la red social Weibo (similar al Twitter de occidente), recibió más de 5 millones de visitas en un solo día, viralizándose a otras redes sociales como Wechat. En los días siguientes, el artículo apareció publicado en algunas de las plataformas de noticias más importantes del país, como Tencent News, iFeng y Sohu.com

Dos días después, el día 25 de Julio, el artículo fue retirado de todas las redes sociales chinas y el hashtag del artículo fue bloqueado en la red Weibo.

Una visión polémica de Beijing

El artículo de Zhang Guochen está dividido en cinco partes, en las que el autor habla de las condiciones que hacen de Beijing una ciudad sin vida, habitada por trabajadores atrapados en una rutina eterna.

Sin embargo, el artículo también ha recibido numerosas críticas. Muchos internautas chinos afirmaban que las condiciones de vida en la ciudad han mejorado mucho, que hoy existen incontables líneas de metro y trabajo para casi todo el mundo.

Primera parte 

Habla de las dimensiones de Beijing. La ciudad es tan grande, dice el autor, que es prácticamente imposible ver a tus amigos. El crecimiento de Beijing es incontrolable y nadie puede hacer nada para detenerlo.

Beijing es demasiado grande. Es tan grande que ni siquiera parece una ciudad. Comparada a otras ciudades, Beijing es 2.5 veces más grande que Shanghai, 8.4 más grande que Shenzhen, 15 veces más grande que Hong Kong, 21 veces más grande que Nueva York y 27 veces más grandes que Seoul.

 

Cuando un amigo de otra ciudad viene a Beijing, se piensa que está cerca de mí. Sin embargo, es probable que no estemos siquiera en la misma ciudad.

 

Durante 10 años, el gobierno de Beijing ha estado controlando el sector inmobiliario, el tráfico, la población. Sin embargo, el pastel no deja de crecer y crecer, (…). Beijing es un tumor y nadie puede controlar su velocidad de crecimiento.

Segunda parte

La segunda parte del artículo se titula “Beijing pertenece a los foráneos”, argumentando que la ciudad es famosa mundialmente por su herencia cultural y su pasado, pero que, sin embargo, estos atributos solo son de interés para las personas de fuera de la ciudad. Hoy en día, las grandes atracciones de la ciudad están alienadas y comercializadas al máximo. Los locales apenas sienten atracción por los grandes monumentos históricos de Beijing.

Si le preguntas a cualquier chino cuál es la ciudad que más les gustaría visitar en su vida, probablemente la mayoría elegirá Beijing. Es la capital, es donde está Tian’anmen, la Ciudad Prohibida, la Gran Muralla y multitud de teatros y óperas. (…) No obstante, ninguna de estas cosas tiene nada que ver con la gente de Beijing. Basta con entrar en cualquiera de estos teatros u óperas para darse cuenta de que seis de cada diez personas son foráneos con acentos forzados y otros tres acaban de llegar a la ciudad. Beijing carece de jóvenes artistas locales. El único local es el guía, sentado, aburrido, en una alejada esquina del local.

Tercera parte

Critica la posición de los antiguos residentes de Beijing. Muchos de los locales poseen grandes pertenencias en la ciudad y se han visto enormemente beneficiados por el crecimiento de sus barrios. El valor de sus posesiones se ha multiplicado y viven sus vidas de manera muy diferente a los trabajadores migrantes de otras ciudades, quienes solo trabajan para vivir y muchas veces sin llegar a tener vida social de ningún tipo.

Los locales en Beijing son quienes intentan dar vida a la ciudad: intentan hacernos ver que en esta ciudad hay gente disfrutando de la vida. Este amor por la vida de los locales se transmite de generación en generación y emana de sus posesiones y sus pisos de cinco habitaciones.

 

Si no tienes un piso de cinco habitaciones como los locales, ¿cómo puedes estar tranquilo? ¿Cómo puedes respirar? ¿Cómo puedes relajarte y jugar al ajedrez mientras bebes té, como los ancianos de Beijing? En Beijing, los migrantes que no tienen propiedades heredades de sus familias están atrapados de por vida. Deben luchar durante una década para comprarse un apartamento del tamaño de una jaula para pájaros. Cuando lo consigan, podrán luchar por conseguir una casa con dos espacios en lugar de uno. Si has llegado hasta aquí, ¡enhorabuena! Ahora puedes pensar en comprarte un piso cerca de alguna escuela.

Cuarta parte

Llegando al final del artículo, Zhang Guochen vuelve a mostrar simpatía por algunos residentes de Beijing. A pesar del enriquecimiento que han vivido, muchos de ellos han perdido cualquier sentido de pertenencia. Lo que era su hogar hace 30 años ha desaparecido, se ha visto sustituido por nuevas construcciones, nuevas personas, nuevos negocios. Nuevos amigos. La ciudad se ha transformado y nunca volverá a ser lo que era.

Una vez cogí un taxi hacia la calle Lin Cui. Temiendo que el taxista no supiese la dirección, saqué mi teléfono móvil para activar el navegador GPS. El taxista me dijo que no necesitaba orientación, que él conocía ese lugar. Decía que hace 30 años había un antiguo molino, pero que fue derruido 10 años atrás y ahora han construido casas residenciales. Le pregunté que cómo era posible que lo conociera con tanto detalle. “Mi hogar estaba en esa calle”, me dijo, con expresión un tanto consternada.

 

Para los inmigrantes de Beijing la ciudad es un lugar frío, donde es muy difícil pertenecer y quedarse. Sin embargo, para los antiguos residentes de Beijing, la ciudad es un recuerdo de lo que una vez fue su hogar, un recuerdo de lo que nunca volverá.

 

Nosotros, los foráneos, ridiculizamos Beijing por una parte, pero, por otra, también apreciamos nuestros hogares. Nosotros siempre podremos regresar a nuestros hogares. Nuestros hogares siempre estarán allí. (…) Sin embargo, para los residentes de Beijing es imposible volver a lo que una vez fue su hogar. La ciudad ha cambiado a una velocidad impresionante. Nosotros podremos regresar a la casa de nuestros abuelos. No obstante, la mayoría de habitantes de Beijing solo pueden encontrar sus casas en las coordenadas de un mapa.

 

Quinta parte

La parte final del artículo habla de las recientes reformas que ha sufrido Beijing, donde antiguos barrios han sido demolidos para dar entrada a la construcción de modernos locales, centros comerciales y cafeterías.

Este año se están llevando a cabo muchas demoliciones de antiguos locales, tiendas y hoteles de Beijing. Muchos locales se están viendo obligados a cerrar y las clases más bajas de la ciudad están siendo expulsadas del mercado. Este tipo de medidas están convirtiendo a Beijing en una ciudad de primera clase, pero también está haciendo de la ciudad un lugar menos habitable, con menos oportunidades para la gente normal.

 

En Beijing hay 20 millones de personas fingiendo vivir sus vidas. Sin embargo, en realidad, la ciudad carece de vida. En Beijing solo hay sueños para una minoría y trabajo para una mayoría.

Lo publicado anteriormente son extractos traducidos por Federido Pérez Vítola. Si quieres leer el artículo completo en chino de Zhang Guochen traducido en inglés en What’s on Weibo.


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